De vuelta

Tres meses hace ya que no me sentaba ante la pantalla del ordenador con la suficiente serenidad y ganas de comunicar algo. Y, ahora, sin embargo, son tantas las cosas que diría que no sé ni por dónde empezar. Creo que sería bueno leer ahora un libro tipo La magia del orden para estructurar como toca todos mis pensamientos. Pero es que me gusta el libre albedrío, qué le vamos a hacer!

Después de bastante tiempo en silencio hoy tengo ganas de gritar, de reír, de ser feliz. Y eso se lo debo en gran parte a mi peque, que cada día son más las alegrías que nos da. Ayer justo leí un artículo en La mente es maravillosa (una página que me encanta todo hay que decirlo) que el mejor regalo que les podemos hacer a nuestros niños es el TIEMPO. Y vaya si es verdad!

Hacía ya varios días (semanas incluso) que mis ocupaciones me habían quitado muuuucho tiempo para estar con él. Mi cabeza estaba centrada en otras cosas y mi relación con mi pequeño se resintió. Tanto es así que empezó a tener reacciones negativas en plan “Tú no” y a hacer preguntas del tipo “¿por qué tienes que hacer tantas cosas? ¿cuándo estarás conmigo?”, que me rompían por dentro.

Hasta ese momento siempre pensé que era suficientemente fuerte como para aguantar cosas de este tipo. Cuando escuchaba o leía cómo actuar ante este tipo de situaciones o cómo deberías sentirte pensaba que yo nunca podría necesitar todos estos consejos pues, la verdad, me considero una persona bastante fuerte psicológicamente hablando. Ilusa de mi! Cuán equivocada estaba!

Ahora creo que nunca se está preparado para una negativa de este tipo. Quizás, en determinadas circunstancias, puedes aguantar otros desplantes venidos de otros lares, pero no de tus hijos. Es difícil actuar cuando tu hijo te dice que no quiere estar contigo, porque tras un día duro de trabajo a ti es lo que más te apetece: estar con él. Pero no te das cuenta que cuando tú quieres hacerlo, él está ya cansado después de un día también duro para él. Sin embargo, muchas veces seguimos pensando que somos el ombligo del mundo y que sólo son importantes nuestras necesidades. A pesar de ser madres, en muchas ocasiones seguimos sin anteponer las de los demás. Al menos en mi caso.

No me gusta comportarme así, la verdad. No es plato de buen gusto tener un nudo en el estómago y querer acurrucarte a llorar en un rincón sintiendo que tu amor maternal no es correspondido. Sin embargo, como es mi caso, esto puede ayudarte para mejorarlo. Tan solo debes hacer clic y resetear tu relación con ellos. En mi caso el clic me lo produjo una lectura de esta página. En el tuyo puede ser cualquier cosa.

Desde que me di cuenta de mi error intento estar menos ocupada y, cuando estoy con él, estarlo de verdad. No estar con él haciendo mil cosas diferentes con él al lado. No me refiero a eso. Me refiero a ESTAR, con mayúsculas. Desde que lo practico mi peque está más feliz y, por qué no decirlo, yo también. Y mira tú por donde qué sencillo era cambiar las cosas. Tan solo necesitaba darme cuenta de mi error y, simplemente, TIEMPO para ESTAR con él. Ahora, y no es por ser ñoña, estoy rodeada de besos, abrazos, sonrisas, bromas, juegos y felicidad!

Y otra cosa importante que se me olvidaba! Esto, inevitablemente, repercute para mejorar mi relación de pareja. Pero de esto ya hablaré otro día.

Quería compartir esta pequeña experiencia porque después de un tiempo en silencio en el que he intentado resetearme a mí misma, puede que tal vez ayude a otras madres que se sienten como yo me sentía. Espero que podáis hacer clic y de ser así no dudéis en contarlo!

xx

 

Anuncios