Infinitas gracias por llenar la botella, Irene

Que soy una persona positiva ya lo saben todos aquellos que me conocen. Tiendo siempre a ver la botella medio llena, aunque sea de aire, porque este también es necesario para ser feliz. Pero aún así, hay días en los que es inevitable ver que el recipiente se va vaciando sin poder hacer nada. Y esto, irremediablemente, duele.

Duele caminar cuando todo oscurece y la espesa niebla es tu compañera de viaje. Duele querer llegar a una meta que creías cercana y, de repente, se vuelve inalcanzable. Duele darse cuenta que no podemos controlar todo y que, en ocasiones, ocurren cosas sobre las que no tenemos ningún poder. Duele no poder contar con aquello u aquellos en los que habías creído. Duele construir una idea y que esta caiga de la noche a la mañana, como el viento que susurra y deshace cualquier castillo de arena porque al final, es eso, una endeble estructura creada en tu mente que no se sostiene si no es con tu pensamiento e imaginación. Y de eso, como ya sabéis, tengo bastante.

Sin embargo, ocurre a veces que en el momento más inesperado y cuando ya empiezas a cuestionarte algunos de los principios y creencias que sostienen tu ser, sucede el milagro.

Sin buscarlo ni esperarlo cae en tus manos una lectura que vas desgranando con ansia porque llena cada uno de los espacios dejados por ese viento. Y es entonces cuando alzas la comisura de tus labios, cierras los ojos y miras en silencio a tu alrededor para darte cuenta de lo afortunada que sigues siendo a pesar de todo. Y vuelve todo tu ser, poco a poco, a reconstruir todo lo que siempre había sido.

Por eso quiero dar las gracias, infinitas gracias, a Irene Villa. Porque su libro Nunca es demasiado tarde princesa cayó en el momento justo en mis manos y, desde el primer minuto, supe que iba a ser la fuente de energía positiva que necesitaba en ese momento. Porque ocurre en ocasiones que nosotros, los optimistas, también necesitamos nuestro chute de positividad. Y eso es lo que está siendo este libro para mí. En cada capítulo descubro nuevas razones para ser feliz y para agradecer infinitamente a la vida que, como reza la canción, “me ha dado tanto”. Y a pesar de que siempre estemos aspirando a más, es mucho, muchísimo, lo que me ha dado. Y es mucho, muchísimo, lo que me abren los ojos todas las historias que vas desgranando en este libro.

9788467039610

Es la primera vez que te leo y me has encantado. Guardaré tus lecciones de positividad en mi recámara para sacarlas y releerlas siempre que las necesite. Porque gracias a ellas se va llenando de nuevo la botella.

Mil gracias Irene!