Con una flor en el trasero

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Seguro que siempre habéis escuchado eso de que alguien tiene una flor en el culo, hablando malamente. Pues mi hermana la tiene, tiene todo el ramo entero. Yo creo que mis padres pusieron tanto énfasis en ella que todo el salero y florero fueron a parar a ella y ya después no les quedo nada más que las sobras para el resto que vinimos detrás. Y es que aunque ella diga que no, la suerte le acompaña siempre. El resto intentamos pegarnos a ella para ver si alguna vez nos roza, pero nada, no hay manera. Es pasar por su lado y allí se queda.

Y no lo digo por decir. Ella sabe que no. Mis razones tengo.

Que hay un sorteo de cualquier cosa en el Facebook? Alguien la etiqueta por casualidad y vaya por donde va y le toca.

Que sacan ediciones limitadas de algo? Pues ella va y se hace con una.

Que viene uno de esos artistas a España de los que se agotan las entradas al segundo? Pues ella va y las consigue.

Que regalan unidades de lo que sea? Pues ella es una de las afortunadas.

Que de repente se pone a llover un día inesperado? Pues ella va y justo ese día se vistió para la ocasión y ni lo nota.

Que llueve, pasa un coche y te salpica? Pues no sé cómo lo hace que nunca recibe ni una gota.

Que sortean un viaje para dos personas? Pues va y le toca.

Que estas en casa y piensa: seguro que si pasara esto o lo otro? Pues va y pasa esto y además lo otro!!!

Y así sucesivamente.

Sólo le falta el sueldo para toda la vida!!!! Si fuera el caso ya ha avisado que lo celebrará a lo grande con todos. Estamos todos esperando la invitación porque ya os aviso que le toca fijo.

¿Es o no para tenerle envidia? Ella no se da cuenta, pero sucede. Tiene la suerte de su lado. Y los demás la vemos pasar. Y se te queda cara de boba cuando la ves ahí, a tu lado, tan cerca y a la vez tan lejos. Y miras a tu alrededor para ver si por casualidad te incrustaron un escudo que no la deja pasar. Y ves que no, que no tienes nada alrededor que le impida llegar a ti, pero no sabes porqué razón no llega. Siempre se queda a su vera.

Y es entonces cuando se gira, le miras el trasero, y ahí está. Todo un jardín de flores.

PD: A pesar de ello la amo, la quiero con locura. Ella sabe que las cosas se hacen con mucho amor, y del bueno. Besos mil!

Infinitas gracias por llenar la botella, Irene

Que soy una persona positiva ya lo saben todos aquellos que me conocen. Tiendo siempre a ver la botella medio llena, aunque sea de aire, porque este también es necesario para ser feliz. Pero aún así, hay días en los que es inevitable ver que el recipiente se va vaciando sin poder hacer nada. Y esto, irremediablemente, duele.

Duele caminar cuando todo oscurece y la espesa niebla es tu compañera de viaje. Duele querer llegar a una meta que creías cercana y, de repente, se vuelve inalcanzable. Duele darse cuenta que no podemos controlar todo y que, en ocasiones, ocurren cosas sobre las que no tenemos ningún poder. Duele no poder contar con aquello u aquellos en los que habías creído. Duele construir una idea y que esta caiga de la noche a la mañana, como el viento que susurra y deshace cualquier castillo de arena porque al final, es eso, una endeble estructura creada en tu mente que no se sostiene si no es con tu pensamiento e imaginación. Y de eso, como ya sabéis, tengo bastante.

Sin embargo, ocurre a veces que en el momento más inesperado y cuando ya empiezas a cuestionarte algunos de los principios y creencias que sostienen tu ser, sucede el milagro.

Sin buscarlo ni esperarlo cae en tus manos una lectura que vas desgranando con ansia porque llena cada uno de los espacios dejados por ese viento. Y es entonces cuando alzas la comisura de tus labios, cierras los ojos y miras en silencio a tu alrededor para darte cuenta de lo afortunada que sigues siendo a pesar de todo. Y vuelve todo tu ser, poco a poco, a reconstruir todo lo que siempre había sido.

Por eso quiero dar las gracias, infinitas gracias, a Irene Villa. Porque su libro Nunca es demasiado tarde princesa cayó en el momento justo en mis manos y, desde el primer minuto, supe que iba a ser la fuente de energía positiva que necesitaba en ese momento. Porque ocurre en ocasiones que nosotros, los optimistas, también necesitamos nuestro chute de positividad. Y eso es lo que está siendo este libro para mí. En cada capítulo descubro nuevas razones para ser feliz y para agradecer infinitamente a la vida que, como reza la canción, “me ha dado tanto”. Y a pesar de que siempre estemos aspirando a más, es mucho, muchísimo, lo que me ha dado. Y es mucho, muchísimo, lo que me abren los ojos todas las historias que vas desgranando en este libro.

9788467039610

Es la primera vez que te leo y me has encantado. Guardaré tus lecciones de positividad en mi recámara para sacarlas y releerlas siempre que las necesite. Porque gracias a ellas se va llenando de nuevo la botella.

Mil gracias Irene!