¿Deseos lícitos?

Vuelvo en pleno verano. Después de muchos meses callada. Porque una, a veces, también necesita del silencio para recuperarse de sus heridas. Pero ya he vuelto, una vez más.

Y vuelvo en pleno verano con un tema que seguro pronto oiremos en las noticias. Porque estas muchas veces se repiten cada temporada. Dentro de poco estaremos oyendo aquello de que, tras las vacaciones aumenta el número de separaciones y divorcios.

Pues bien. El otro día tomé un café con una vieja amiga a la que recuperé hace poco tras un proceso doloroso de separación y posterior divorcio. La historia empezó de joven, cuando se fijó en un un chico con el que nosotras nunca terminamos de encontrar el feeling, pero que, sin embargo, hicimos siempre un esfuerzo cada vez que quedábamos para integrarlo en el grupo y que se sintiera bien. Lo hacíamos por ella, para no perderla. Aunque como es lógico, su círculo se fue centrando cada vez más en los amigos de él. De vez en cuando nos veíamos y parecía que volvía, pero luego desaparecía de nuevo hasta una nueva visita.

Llegó un día que se casó con este chico por todo lo alto, como le gustaba a él. Siguiendo cada uno de los pasos que toca para que se celebre un bodorrio de postín. Entonces alguna de nosotras ya se preguntó si aquello tenía que ver con la amiga que nosotros conocíamos, a la que le gustan las cosas sencillas y pasar de puntillas. Pero entendimos que en una relación hay que ceder ante el otro y que cada uno con su pareja acepta una serie de pactos, porque al final la vida en pareja se basa en pactos que establece cada una y que, mientras estos se respeten, los demás no tienen porqué compartirlos ni mucho menos entenderlos.

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Tras la boda vino el bebé y la felicidad, supuestamente. Y digo supuestamente porque ella tuvo que hacer muchas renuncias mientras él no hacía ninguna. Algo lógico e ilógico respectivamente desde nuestro punto de vista, puesto que el bebé era de los dos y ambos compartían responsabilidad en ello. Ambos. No uno solo. Pero seguimos sin meternos demasiado por miedo a perderla definitivamente.

Alrededor de un año después de su incursión en la maternidad nos comunicó el deseo de ambos de ser padres de nuevo. Pero poco después apareció un día con los ojos hinchados de lágrimas, delgada, demacrada y rota. Esa misma mañana él le había dicho aquellas temidas palabras: ya no la quería. De repente. Así, sin más. Te acuestas un día pensando que tienes una vida perfecta y a la mañana siguiente todo se viene abajo.

Por más que ella lo intentó él había construido en una sola noche una barrera infranqueable. O puede que no, puede que esa barrera se creara ladrillo a ladrillo sin que ella quisiera darse cuenta y sin que él dijera nada. El caso es que así ocurrió. La mayoría pensamos que debía haber otra persona, pero él se lo negaba. No entendíamos que si las cosas no estaban bien se dieran cuenta esa misma noche. No entendíamos que una digestión mal hecha de una noche pudiera acarrear un destrozo tan grande. Y al final, el tiempo que todo lo pone en su lugar, nos lo confirmó. Había otra persona.

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Esta confirmación fue lo que la rompió definitivamente por dentro. Pensó entonces que nunca fue suficiente para él y no entendió cómo él, con toda su grandeza, se había fijado un día en su pequeñez. El caso es que se echó la culpa de todo lo ocurrido por no ser todo lo que él había anhelado y se escondió en su caparazón para sobrellevar su mal. Pero fue al conocer la identidad de aquella persona cuando su dolor pasó a convertirse en ira. Nos contó que siempre había tenido sospechas. Y esto la acabó de matar.

De esto hace ya bastante tiempo. Ella parece recuperada pero dolida aún en su orgullo y sigue buscando aquel príncipe azul que a todas nos vendían antaño cuando éramos niñas. Hace poco escuchó que a él no le iba demasiado bien con aquella que un día la sustituyó en su corazón. Entonces se alegró. Se regocijó en el dolor del otro que, al fin y al cabo, sigue siendo el padre de su hijo. Le dije que no estaba bien que se alegrara de que le fuera mal en ese aspecto, pues seguía manteniendo vínculos eternos con él. Quise hacerle ver que si había algo en la vida del otro que le desestabilizara, también el niño lo sufriría. Y ella debía mirar por la felicidad del pequeño. Pero me respondió que sería feliz si alguien lo hacía sufrir como ella había sufrido.

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Me callé entonces. Ella dio por zanjado el tema pero estuvo tirante varios días. Sin embargo sigo pensando en ello. Sigo pensando que el rencor es un sentimiento que podemos sufrir todos, pero al que hay que desechar de nuestras vidas tan pronto como podamos, puesto que nos va reconcomiendo por dentro pudriendo todo aquello que sale a su paso. Creo que si miramos con las gafas del rencor nunca podremos estar en paz con nosotros mismos.

Sé que es difícil entender esto cuando has sufrido mucho, cuando has sentido decepción, cuando el dolor ha invadido tu cuerpo, tu mente y todo tu ser. Pero creo que desear el mal al otro no es bueno, más cuando el otro es el padre de tu hijo con el que necesariamente debes compartir momentos, decisiones, etapas, experiencias… Creo este deseo no deja que tu herida cure, que sigas adelante. Es como un freno en tu evolución hacia tu propio bienestar. Ese mismo deseo es un imán hacia la negatividad que te va cubriendo poco a poco. Puede que sea un deseo lícito en situaciones así pero ¿es beneficioso para uno mismo? ¿No sería mejor desear que todo le fuera bien por tu propio hijo? ¿No sería mejor desear el bien para ambos? Porque al final, todos esos sentimientos encontrados se vuelcan en el pequeño que sirve de moneda de cambio entre ambos según el humor de cada uno. Y al final, sólo al final y muchas veces cuando ya es demasiado tarde, te das cuenta de que tu deseo porque el otro sufra y el deseo de que tu hijo sea feliz no son compatibles.

 

Cuidado con lo que deseas” decía siempre mi abuela…

 

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Palabreando para ser mejores

Este mes, nuestro mes, llega casi sin quererlo a su ecuador. Y queriendo escribir alguna cosa bonita en nuestro día, se me pasó volando por causas ajenas sin poder dedicarnos ni una palabra. Y eso, sencillamente, es lo que quiero hacer hoy, palabrear.

Fue el otro día cuando con motivo de nuestro mes y nuestro día acudí a uno de esos actos que organizan alrededor del 8 de Marzo donde vivo. Suelo ir siempre que puedo porque me parece un espacio perfecto para conectar entre nosotras, relajarnos de nuestros quehaceres y compartir visiones diferentes. Es difícil con el ritmo que llevamos coincidir de una forma relajada con otras mujeres que no sean las de tu entorno y tener tiempo de intercambiar pareceres. Así que me resulta muy agradable cuando esto ocurre e intento no perderme ninguna.

Y ahora sí voy a entrar en materia, que de lo contrario me pierdo por las ramas y estas pueden llega a tocar el cielo ;).

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Acudí a una de esas charlas que ofrecen yo creo en todos los lugares para ayudar a ser mejores personas. Porque sinceramente creo que, al final, todas ellas lo que pretenden es que cada una de nosotras mejoremos. Porque sólo así podremos mejorar la vida de los nuestros. Y si los nuestros están bien con nosotros, también lo estarán en sus respectivos entornos. Y así facilitarán la vida de los que les rodean, que también serán más felices cuando dejen de estar con ellos. Y así sucesivamente, podemos entre todos crear una rueda para ser mejores y, al final, crear un mundo mejor.

Y estos pensamientos son los que se trabajan muchas veces en este tipo de reuniones o charlas o conferencias o como quieran llamarlos. En ellas se transmiten conocimientos, se comparten experiencias, sentimientos, frustraciones, esperanzas… que muchas veces callamos por temor o vergüenza,  pero que soltamos en encuentros como estos, sintiendo tras ello una gran liberación. Como si nos hubiéramos quitado realmente un peso de encima.

Llevo varios años asistiendo a eventos de este tipo y creo que para muchas mujeres es como acudir al psicólogo. Encuentran un lugar donde desahogarse y alzar su voz, reivindicándose como lo que son o como lo que aspiran a llegar a ser algún día, asintiendo ante las palabras de otra que expresa en voz alta aquello que ambas comparten en silencio, permitiéndose sentirse ellas.

Y, al final, si lo analizamos bien, vemos que son las palabras las que nos animan a todo ello y más. Porque son las palabras las importantes. Porque la palabra es poder -como decían en tiempo inmemoriales ya. Y queriendo, podemos provocar dolor y sufrimiento con ellas, pero también podemos hacer mucho bien.

Con las palabras podemos enfocar nuestros despertares matutinos para pensar que hoy va a ser un gran día. Entonces tú misma puedes cargarte de energía positiva para afrontar con serenidad y buen talante aquello que vas a vivir, aunque sea inesperado y desagradable. Porque como todo, es distinto dependiendo del color con que se mira y lo podrás vivir de otra forma dependiendo de cómo tú lo recibas y lo interiorices.

Esto, explicado de forma mucho más psicológica y rimbombante, es lo que fui a escuchar en esta ocasión en una charla que, sinceramente, me encantó. La ponente empleó palabras -nunca mejor dicho- aptas para todas las que allí nos habíamos reunido. Y la conclusión fue esto que he querido compartir hoy. Usemos las palabras para crear un mundo mejor, porque nadie más que nosotros podemos dotarlas de mayor poder para hacernos mejores, sentirnos felices y alcanzar nuestras metas.

Así que… palabreemos!

#mujer #mujeres #mujeresimparables #diainternacionaldelamujer #palabras #palabrasbonitas #woman #women #womenunstoppable #internationalwomensday #words #beautifulwords #donna #donne #donneinarrestabili #giornatainternazionaledelladonna #parole #belleparole

 

http://viratavita.blogs.charhadas.com/

 

De amor y otras cosas

A punto de finalizar el mes del amor, seguimos con el mismo tema, pero en esta ocasión con esas muestras de amor increíbles, de esas que no se olvidan fácilmente y que a todas nos gustaría que alguna vez nos hicieran.

¿Y por qué? Porque ayer mismo vi en las noticias una de estas muestras de amor. El sr. Kuroki, japonés, plantó miles de flores durante dos años para ayudar a su mujer a salir de casa. Esta había caído en una profunda depresión tras quedarse ciega, así que se recluyó en casa sin ganas de salir. A su esposo se le ocurrió esta formidable idea y empezó con ella. El olor de las flores despertó la curiosidad de su mujer y la empujó a salir de su agujero para poder admirar desde su interior aquella belleza. Hoy es un lugar de visita para muchas personas que, además de quedar admirados por el color y el aroma, también lo hacen por tan bella demostración de amor. (Disfrútalo aquí)

Esta es otra muestra de esos sentimientos que afloran cuando estamos enamorados. La verdad, admiro muchísimo la valentía de esta chica que tuvo la capacidad de demostrar su amor por su pareja en un momento tan emocionante como este y empezó y terminó el cante sin despegar su mirada de la de él. Realmente precioso. (Escúchalo aquí)

Una de las que más me ha emocionado, sin duda, ha sido esta. Un hombre que, después de 50 años de matrimonio y con una mujer que ya casi no le reconoce, sigue luchando por ella día a día demostrándole cuánto la ama. (Emociónate aquí)

También las hay ridículas, extrañas, increíbles, cursis a más no poder… Hay de toda clase y condición. De entre las animadas, esta fue una de las historias que más me pudo gustar.

66ème Festival de Venise (Mostra)
66ème Festival de Venise (Mostra)

Y es que ya lo dicen por ahí: el amor está en el aire. Y es el sentimiento más ansiado por todos, aquel que persiguen sin parar la mayoría de seres humanos. Y es que cuando lo sientes, ya no quieres estar de otro modo. Porque así es el amor. Y así es este mes que termina.

¿Algún truco para hacerlo durar? Aquí te responde esta pareja. Llevan 83 años juntos. Casi nada.

Y tú, ¿cuál es la tuya?

#trndenamorada

Aprovechando que este es el mes del amor, hoy quiero hablaros de un proyecto al que pertenezco y del que estoy encantada. Se trata de una de estas redes de marketing colaborativo que te dan a conocer nuevos productos para que tú, a su vez, los des a conocer también. En esta ocasión os hablo de trnd.

Seré sincera y os diré que, al principio, pensaba que esto no valía para mucho la verdad. Era de las que creía que todo eran palabrerías, que era un medio que utilizaban las marcas para darse a conocer (que así es realmente) pero que rara vez te tocaba algo. Pensaba además que si eras la afortunada era nimia la cantidad o muestra que recibías. Cuán equivocada estaba!

Desde que me uní a este proyecto que recibo un nuevo producto a probar  cada trimestre más o menos. Y nada de productos raros que no sabes de dónde han salido. Marcas de primera calidad que te envían gran cantidad de sus productos, normalmente antes de sacarlos al mercado. Así puedes probarlos y dar tu opinión sobre ellos en una gran plataforma donde todos los “elegidos” compartimos experiencias.

La verdad, estoy contentísima de haberme unido a este proyecto. Y cada día más. Además de conocer y poder probar nuevos productos, me gusta la idea de poder influir en la marca. No sé si después harán caso o no de nuestras opiniones (quiero pensar que sí -como veis sigo siendo un poco escéptica, pero es mi naturaleza jjj).

Pero lo que más me gusta es que recibes tanta cantidad que se hace indispensable tener que compartirlo con tu gente. Y ahí es donde radica, para mí, la magia de este proyecto. Me encanta compartir estas experiencias con mi familia y amigos. Es un gustazo organizar fiestas o quedadas en mi casa con la excusa de probar un nuevo producto y pasar un buen rato. Es lo que más me divierte de toda esta experiencia.

Por eso os animo sinceramente a dejar de un lado vuestro escepticismo (aunque cueste, lo sé) y uniros a proyectos como este. Estoy segura que disfrutaréis tanto, o más, que yo.

#trndenamora #bonitisimos #marketingcolaborativo #miabcparticular

De vuelta

Tres meses hace ya que no me sentaba ante la pantalla del ordenador con la suficiente serenidad y ganas de comunicar algo. Y, ahora, sin embargo, son tantas las cosas que diría que no sé ni por dónde empezar. Creo que sería bueno leer ahora un libro tipo La magia del orden para estructurar como toca todos mis pensamientos. Pero es que me gusta el libre albedrío, qué le vamos a hacer!

Después de bastante tiempo en silencio hoy tengo ganas de gritar, de reír, de ser feliz. Y eso se lo debo en gran parte a mi peque, que cada día son más las alegrías que nos da. Ayer justo leí un artículo en La mente es maravillosa (una página que me encanta todo hay que decirlo) que el mejor regalo que les podemos hacer a nuestros niños es el TIEMPO. Y vaya si es verdad!

Hacía ya varios días (semanas incluso) que mis ocupaciones me habían quitado muuuucho tiempo para estar con él. Mi cabeza estaba centrada en otras cosas y mi relación con mi pequeño se resintió. Tanto es así que empezó a tener reacciones negativas en plan “Tú no” y a hacer preguntas del tipo “¿por qué tienes que hacer tantas cosas? ¿cuándo estarás conmigo?”, que me rompían por dentro.

Hasta ese momento siempre pensé que era suficientemente fuerte como para aguantar cosas de este tipo. Cuando escuchaba o leía cómo actuar ante este tipo de situaciones o cómo deberías sentirte pensaba que yo nunca podría necesitar todos estos consejos pues, la verdad, me considero una persona bastante fuerte psicológicamente hablando. Ilusa de mi! Cuán equivocada estaba!

Ahora creo que nunca se está preparado para una negativa de este tipo. Quizás, en determinadas circunstancias, puedes aguantar otros desplantes venidos de otros lares, pero no de tus hijos. Es difícil actuar cuando tu hijo te dice que no quiere estar contigo, porque tras un día duro de trabajo a ti es lo que más te apetece: estar con él. Pero no te das cuenta que cuando tú quieres hacerlo, él está ya cansado después de un día también duro para él. Sin embargo, muchas veces seguimos pensando que somos el ombligo del mundo y que sólo son importantes nuestras necesidades. A pesar de ser madres, en muchas ocasiones seguimos sin anteponer las de los demás. Al menos en mi caso.

No me gusta comportarme así, la verdad. No es plato de buen gusto tener un nudo en el estómago y querer acurrucarte a llorar en un rincón sintiendo que tu amor maternal no es correspondido. Sin embargo, como es mi caso, esto puede ayudarte para mejorarlo. Tan solo debes hacer clic y resetear tu relación con ellos. En mi caso el clic me lo produjo una lectura de esta página. En el tuyo puede ser cualquier cosa.

Desde que me di cuenta de mi error intento estar menos ocupada y, cuando estoy con él, estarlo de verdad. No estar con él haciendo mil cosas diferentes con él al lado. No me refiero a eso. Me refiero a ESTAR, con mayúsculas. Desde que lo practico mi peque está más feliz y, por qué no decirlo, yo también. Y mira tú por donde qué sencillo era cambiar las cosas. Tan solo necesitaba darme cuenta de mi error y, simplemente, TIEMPO para ESTAR con él. Ahora, y no es por ser ñoña, estoy rodeada de besos, abrazos, sonrisas, bromas, juegos y felicidad!

Y otra cosa importante que se me olvidaba! Esto, inevitablemente, repercute para mejorar mi relación de pareja. Pero de esto ya hablaré otro día.

Quería compartir esta pequeña experiencia porque después de un tiempo en silencio en el que he intentado resetearme a mí misma, puede que tal vez ayude a otras madres que se sienten como yo me sentía. Espero que podáis hacer clic y de ser así no dudéis en contarlo!

xx

 

En días como hoy…

 

… una de las cosas que más aprecio es la vida. Mi vida. Con sus cosas buenas y sus cosas malas. Con sus tristezas, sinsabores, sueños, personas, alegrías y puntos positivos.

… una de las cosas que me evocan una sonrisa es estar trabajando mientras escucho buena música y escuchar a mi pequeñajo como se ríe y juega con su padre. Esto, en verdad, sí es una delicia.

… una de las cosas que aprecio es despertarse un día soleado con todos en casa. Seguros. Felices. Sabiendo que los nuestros están bien y con la misma sensación que si fuéramos a descubrir el mundo.

… una de las cosas que más detesto es todo lo que está sucediéndole a nuestro mundo. Intento buscar alguna explicación razonable, pero sinceramente lo único que encuentro es una sinrazón que cada día causa más muerte, dolor, pesar, tristeza y una sensación extraña de inseguridad. Un nudo en el estómago es lo que se me queda siempre que veo o escucho ese silencio.

… empiezan las teorías, las tertulias en los medios, en la calle, en el bar. Cada uno con la suya propia válida desde su propio ser. Empiezan las elucubraciones sobre qué pasará y cómo actuarán los que nos dirigen. Pero el dolor, las imágenes, las reacciones… se siguen sucediendo a pesar de las palabras.

… pienso que nos podría haber tocado a cualquiera de nosotros, a aquellos que hace tan solo unos días estábamos ahí disfrutando de nuestro tiempo libre y de una ciudad que evoca al amor, la libertad, la democracia, la alegría y, sobre todo, la vida. Esa que unos desalmados han arrebatado a numerosas personas sin detenerse siquiera en su mirada y en pensar en todas las piezas que dejan fuera del puzle de sus vidas.

… pienso en todos ellos y la tristeza se apodera del día. Me pregunto qué se les pasará en esos momentos por la cabeza para hacer todo lo que hacen y provocar tanta destrucción y dolor. Me pregunto si eso es realmente lo que querría su Dios, aquel al que aclaman en cada acción y al que ponen por delante de avanzadilla, como si fuera una razón excusable para todo aquello que provocan.

… egoístamente, soy feliz al saber que todos estamos aquí y, sobre todo, estamos bien.

#TodosSomosParis #PrayforParisprayforparis

Mi primer relato corto

Suelo escribir bastante. No sólo aquí, sino todas las noches me gusta escribir un poco antes de acostarme. Me relaja y me libera de todos aquellos pensamientos, sentimientos, sensaciones y demás que durante el día me acechan. Es algo que se ha convertido ya en casi una costumbre que, por pesadez de algunas de mis mejores amigas, he decidido compartir ahora en este momento de mi vida. Siempre que se lo comento y les adelanto algo de aquello que me preocupa me invitan y animan para que me atreva a hacerlo público. Hasta ahora no lo habían conseguido porque para mí era como una especie de invasión a mi intimidad, pero hace poco hablando con ellas surgió una idea distinta. Hacer ajenos mis propios pensamientos. Así que ahí va una especie de relato corto, breve, de todo aquello que va sucediendo en mi vida. Espero sea el primero de muchos y que os gusten.

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Abrí la puerta y una mirada familiar se cruzó en mi camino. “Imposible” pensé. “Imposible” me repetí una y otra vez.

Pero sí, allí estaba. Me quedé petrificada con los enanos correteando a mi alrededor. Era como una de esas estatuas impasibles que admiras en un museo. Desaliñada, con papilla por todas partes, sin duchar… vamos, un desastre total. Esa era yo en el peor día de mi vida en el que se me habían pegado las sábanas y me desperté disparada y con el ritmo a cien mil por hora para poder llegar a tiempo al colegio con los peques.

Y allí estaba él. Impoluto. Perfecto.

Mi cabeza llamaba a la desesperada a mis piernas para que siguieran avanzando, pero no había manera. Los enanos estiraban sin éxito de mis extremidades para que siguiera. Tenía el corazón a punto de salirme por la boca.

“Imposible”. Era la única palabra que podía repetir una y otra vez en mi interior.

El gentío pasaba por mi lado y el suyo ajeno a todo ese tumulto de sentimientos y recuerdos que se agolpaban en mi interior. Entraban y salían de la boca del metro y allí estábamos nosotros, como si alguien hubiera detenido el tiempo en la cinta de nuestra vida.

Hasta que el destino volvió a pulsar el ON. Y sonó su voz. Esa que tanto había anhelado escuchar. La que tanto amor que regaló antaño y que tanto había odiado más tarde. Esa voz cálida y envolvente que me susurraba al oído bellas palabras de amor mientras un hormigueo cubría mi estómago y su aliento erizaba el vello de mi cuerpo. Esa voz que, junto sus ojos negros, era imposible que no te cautivara.

Y de nuevo, me desarmó con un simple “hola” y aquella media sonrisa.

Dentro de mí todo empezó a fluir de nuevo a una intensidad desorbitada. Y simplemente pude responder “Tú…”

Con una flor en el trasero

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Seguro que siempre habéis escuchado eso de que alguien tiene una flor en el culo, hablando malamente. Pues mi hermana la tiene, tiene todo el ramo entero. Yo creo que mis padres pusieron tanto énfasis en ella que todo el salero y florero fueron a parar a ella y ya después no les quedo nada más que las sobras para el resto que vinimos detrás. Y es que aunque ella diga que no, la suerte le acompaña siempre. El resto intentamos pegarnos a ella para ver si alguna vez nos roza, pero nada, no hay manera. Es pasar por su lado y allí se queda.

Y no lo digo por decir. Ella sabe que no. Mis razones tengo.

Que hay un sorteo de cualquier cosa en el Facebook? Alguien la etiqueta por casualidad y vaya por donde va y le toca.

Que sacan ediciones limitadas de algo? Pues ella va y se hace con una.

Que viene uno de esos artistas a España de los que se agotan las entradas al segundo? Pues ella va y las consigue.

Que regalan unidades de lo que sea? Pues ella es una de las afortunadas.

Que de repente se pone a llover un día inesperado? Pues ella va y justo ese día se vistió para la ocasión y ni lo nota.

Que llueve, pasa un coche y te salpica? Pues no sé cómo lo hace que nunca recibe ni una gota.

Que sortean un viaje para dos personas? Pues va y le toca.

Que estas en casa y piensa: seguro que si pasara esto o lo otro? Pues va y pasa esto y además lo otro!!!

Y así sucesivamente.

Sólo le falta el sueldo para toda la vida!!!! Si fuera el caso ya ha avisado que lo celebrará a lo grande con todos. Estamos todos esperando la invitación porque ya os aviso que le toca fijo.

¿Es o no para tenerle envidia? Ella no se da cuenta, pero sucede. Tiene la suerte de su lado. Y los demás la vemos pasar. Y se te queda cara de boba cuando la ves ahí, a tu lado, tan cerca y a la vez tan lejos. Y miras a tu alrededor para ver si por casualidad te incrustaron un escudo que no la deja pasar. Y ves que no, que no tienes nada alrededor que le impida llegar a ti, pero no sabes porqué razón no llega. Siempre se queda a su vera.

Y es entonces cuando se gira, le miras el trasero, y ahí está. Todo un jardín de flores.

PD: A pesar de ello la amo, la quiero con locura. Ella sabe que las cosas se hacen con mucho amor, y del bueno. Besos mil!